Acabo de leer algunas ideas resumidas por Roberto Pardo del libro Aprendices y maestros. La nueva cultura del aprendizaje, de Ignacio Pozo (Madrid: Alianza, 2002). Tendré que conseguir ese libro.
Según lo entiendo, todo parte de la distinción entre resultados, procesos y condiciones del aprendizaje.
Un resultado del aprendizaje es "lo que cambia a partir de una experiencia de aprendizaje" (Pardo). Existe un aprendizaje de sucesos y de conductas, un aprendizaje de teorías implícitas, un aprendizaje social, un aprendizaje verbal y conceptual y un aprendizaje de procedimientos. Solo me detendré en el aprendizaje de teorías implícitas, en el aprendizaje social y en el aprendizaje verbal y conceptual.
El aprendizaje de teorías implícitas es aquel por el que generamos teorías que nos permiten predecir lo que ocurrirá. No se refiere a teorías científicas, sino a la formulación de regularidades en los procesos físicos o en la conducta de las personas. Las teorías implícitas "funcionan en el trasfondo de nuestro pensamiento". "Si lo que se desea aprender entra en conflicto con nuestras teorías implícitas", la eficacia del aprendizaje será menor, "lo aprendido será distorsionado o simplemente se olvidará". De ahí la importancia, para los docentes, de averiguar qué es lo que los alumnos saben o presuponen de lo que él intenta enseñar. Por ejemplo, sobre el mercado, el liberalismo, el socialismo, la filosofía, etc.
El aprendizaje social incluye el aprendizaje de habilidades, actitudes y representaciones sociales. Todos estos aprendizajes se desarrollan "como consecuencia de la pertenencia a ciertos grupos sociales". Este aprendizaje va variando de generación en generación, sobre todo en las sociedades abiertas, que fomentan la discusión y la libre expresión de las ideas y comportamientos.
El aprendizaje verbal comprende el aprendizaje de información verbal, el aprendizaje y comprensión de conceptos y el cambio conceptual. En la segunda categoría "podemos establecer relaciones entre los conceptos dentro de un marco conceptual". Este es un nivel superior de aprendizaje, que se supone que todo aprendiz debe desarrollar. Si se queda solo en el nivel anterior (información verbal) no estará haciendo más que repetir conceptos.
El cambio conceptual, que implica "la reestructuración de conocimientos previos" es aun más importante. "El cambio conceptual es el objetivo de las instituciones de educación superior que general y transmiten el conocimiento, moviendo la frontera de lo conocido". Lo importante es que los alumnos se involucren, participen, en ese proceso. No se trata de cambiar sus conceptos, sino de que ellos reestructuren su conocimiento, para hacerlo avanzar. Solo si ese cambio ocurre conscientemente, a nivel metacognitivo, será eficaz.
En los procesos de aprendizaje podemos distinguir cuatro planos o niveles. Primero: la conexión entre unidades de información, que se da en el cerebro. Segundo: la adquisición y cambio de representaciones, que se almacenan en la memoria, donde se procesan y transforman. Tercero: la consciencia reflexiva, donde uno se da cuenta de sus procesos de aprendizaje. En este nivel, la mente humana se modifica a sí misma. Cuarto: la construcción social del conocimiento. El aprendizaje se genera por el encuentro de las personas.
Los procesos de aprendizaje también cuentan con la motivación, la atención, la recuperación y transferencia y la consciencia y el control de nuestro aprendizaje.
El proceso de aprendizaje puede ser asociativo o constructivo. Es constructivo cuando hacemos propio el conocimiento, lo planteamos en nuestros propios términos y lo integramos a lo que ya conocemos. "Requiere tiempo, reflexión, retroalimentación (...) cometer errores y enmendar. A diferencia del aprendizaje asociativo, en el aprendizaje constructivo, lo aprendido entra interacción con el conocimiento previo y lo modifica".
Las condiciones del aprendizaje "son aquellas cosas que tendrían que estar presentes para que ocurran los procesos y se den los resultados esperados". Un aprendizaje tiene tres características: "produce cambios duraderos, es transferible a nuevas situaciones y es consecuencia directa de la práctica realizada". Para que se dé el aprendizaje constructivo es necesario cambiar muchas de las condiciones en que hoy se produce el aprendizaje. En cuanto al aprendizaje de conceptos, es importante que estos se vayan utilizando en diferentes contextos y desde diferentes perspectivas. La evaluación debe "evitar respuestas reproductivas"; en su lugar debe "plantear situaciones y tareas nuevas", que permitan al aprendiz "la generalización de sus conocimientos a una nueva situación".
Indudablemente, esta nueva perspectiva planteada por Pozo da mucho que pensar a los educadores. Es todo un reto el que se plantea, al proponer pasar de un aprendizaje asociativo a uno constructivo. El rol del profesor cambia: ya no es transmisor y evaluador de conocimientos acumulados, sino facilitador de la construcción del conocimiento, facilitador de la integración y del cambio y crecimiento intelectual.
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